“Un salto al vacío sin red”, así siente Nazareno Casero al teatro. “Sabés que no tenés posibilidad de cometer un error sin que pase algo. No hay toma dos ni corte, no hay nada. Es una adrenalina muy distinta a la del cine o la televisión, te mantiene vivo”, cuenta el actor que, desde junio, se sube al escenario con Jardines salvajes.
Sus primeros pasos fueron de niño en sketches del programa humorístico Cha cha chá, y en tres décadas de carrera se destacó en el mundo audiovisual, en películas como Crónica de una fuga o con la interpretación del “10” en la serie Maradona: sueño bendito. En cambio, su experiencia en el teatro es más acotada, por eso le interesa conocerlo más y lo buscaba a modo de “entrenamiento” actoral. “Las incomodidades de esta disciplina te mantienen vivo. Lo peor que te pueda pasar es acostumbrarte y actuar de memoria, que sea solamente cumplir”, dice y continúa: “El hecho de que funcione todo en cada momento donde tiene que ir, acordarte de la letra, lo que tenés que hacer, si bien es un desafío realizable, porque lo ensayamos, es desafiante porque el público está viviendo y sintiendo un clima que tenés que mantener pase lo que pase”.
En Jardines salvajes asegura que los espectadores se emocionan, “entran en un clima desde el principio hasta el fin, se meten en lo que está sucediendo”.
¿Una obra que recomiendes?
La lengua es un músculo pero el lenguaje es un virus, de Diego Carreño.

*Publicado en revista Convivimos. Agosto 2024.
