Nunca le interesó subirse a las tablas, lo ve como algo muy difícil. Prefiere cantar puertas adentro de su casa en Barrio Ayacucho y escribir poesías que “puedan ser analizadas en la Universidad”.

“Hoy los cuarteteros no te piden nada, quieren temas gancheros, pero yo hablo de la poesía del cuarteto. No es cuarteto intelectual, sino poesía con ritmo de cuarteto”, cuenta sobre la actualidad de la escena.

Tiene más de doscientas composiciones, pero no todas llevan su firma. «El balcón de nuestro amor» es un tema de Manto Negro. Foto Sebastián Salguero.

Si bien siempre estuvo cerca de la escritura, se volcó profesionalmente a pedido de Ranulfo: “Al principio no podía escribir mucho, me pedía estrofas chicas, ´¿para qué letra?’, decía. En esa época era más importante el ritmo, solo quería un estribillo que diga ‘soy tu chichi’”. Según ella, su hermano mayor era un visionario, “no tocaba ni el timbre pero sabía cuándo algo iba a funcionar”.  Con Las Chichi lo logró y se convirtieron en uno de los pocos grupos con mujeres que lograron trascender en el género. Piensa que las mujeres son complicadas y que, en parte, no tener un lugar predominante en el cuarteto es responsabilidad de ellas.

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*Publicada en www.enredaccion.com.ar el 25/06/2019.