La bailarina que integra el elenco de “Sumaj Pachamama”, asegura que subir al escenario “me intensifica la sensación de estar viva” y señala que “a la vez, es un alivio existencial”.
Si bien la danza clásica está en el ADN de Natalia Pelayo, porque la acompaña desde la infancia, asegura que está abierta a explorar otros lenguajes, y así experimentó con la actuación en cine, por ejemplo. “En paralelo a la profesión he podido incorporar otras experiencias artísticas que me han amplificado y dado versatilidad para no quedar encasillada solamente en el ballet”, cuenta la primera bailarina del Teatro Colón. Por eso, se sumó al elenco de Sumaj Pachamama, una propuesta donde se unen canto y movimiento.
“Es hermoso entrar en contacto con un legado de canciones nuestras que reflexionan sobre el rol de las mujeres y el legado de la madre tierra. No siempre estamos en contacto con cuestiones sobre nuestra identidad, me pareció una linda oportunidad de ahondar en nuestra propia historia”, comenta sobre la obra. Le gustaría que hubiera más propuestas así en la escena nacional, porque “es valioso que los hechos artísticos puedan estar al servicio para ayudarnos a aprender y a entendernos un poco más”.
Confiesa que subir al escenario la entusiasma como el primer día: “Es un lugar que me enciende, que intensifica la sensación de estar viva; a la vez, es un alivio existencial y un espacio revelador de nuevas formas de ver la vida y el mundo”.
¿Una compañía que recomiendes?
El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín.
*Publicado en revista Convivimos. Junio 2025.
